Efectos del Consumo Humano del Aceite de Coco

 

El aceite de coco se produce al someter a presión la pulpa o carne blanca de esta fruta, la cual contiene más de 60% de aceite. A pesar de su nombre, el aceite de coco es una grasa que es sólida a temperatura ambiente, lo cual se debe a que contiene 92% de ácidos grasos saturados

Entre los efectos del consumo humano  del aceite de coco  documentados al día de hoy encontramos:

  • Incremento en la saciedad y reducción de la ingesta de energía, proporcionando una alternativa potencial para ayudar a mantener el balance energético (Coleman H, et al. 2016). Adicionalmente, se ha reportado un incremento en los niveles de Neuropéptido Y tras una mayor activación de la hormona Grelina en pacientes con anorexia nerviosa (Kawai K, et al. 2017).

 

  • Reducción In Vivo de la acumulación de grasa corporal, resistencia a la insulina, respuesta inflamatoria y de la vía pro-inflamatoria NF-kB, al tiempo que se activa la vía MAPK p38 durante una dieta alta en grasa (Geng S, et al. 2016).

 

  • Regulación positiva de la síntesis de proteínas neuronales, estabilidad sináptica y comportamiento, lo cual trae un consigo un efecto positivo en la prevención y reducción de los efectos de enfermedades neurodegenerativas (Wang & Mitchell, 2016) y una reducción de problemas gastrointestinales tras el tratamiento farmacéutico (Ohnuma T, et al. 2016).

 

  • Mejora en la fuerza y función muscular en personas de la tercera edad al combinar su consumo con leucina y vitamina D (Abe S, et al. 2016).

 

  • Modificación positiva de la microbiota intestinal (figura 1), lo cual puede mediar el catabolismo de lípidos, gasto energético y pérdida de peso en individuos obesos (Rial S, et al. 2016). Además, se han observado un incremento en la masa magra y reducción de la grasa corporal total en la misma población (Bohl M, et al. 2017).

 

Uno de los puntos a favor del aceite de coco es su mayor temperatura de descomposición sobre otros aceites comunes como girasol, canola, lino, entre otros.

Esto permite cocinar a mayores temperaturas con una menor probabilidad de que se produzcan acroleína y formación de grasas trans por el calentamiento. Además, debemos resaltar que se recomienda cubrir las necesidades de ácidos grasos saturados (<10% del consumo energético diario) a través del consumo de fuentes naturales y evitar alimentos que contienen grasas procesadas, en donde claramente el aceite de coco representa una muy buena opción.